En la mayoría de las PYMES de nuestra zona, el proceso de pago suele ser bastante directo: llega una factura por email, el responsable la revisa y, si parece correcta, se programa la transferencia. Este sistema funcionaba bien hace años. Hoy, es un riesgo innecesario. No estamos hablando de “hackers” sofisticados ni de tecnologías futuristas. […]
